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viernes, 17 de junio de 2011

EL ARRULLO DEL CAMPO


Apenas clareaba el día, cuando Juanita se despertó e inmediatamente brinco de la cama.
Ese seria un día especial para ella, el abuelo le había prometido llevarla con el a la cosecha y a la niña le fascinaban los paseos por el campo.
La cocina ya despedia un olor a café recién hervido y la abuela ya había llegado con la masa del  molino y se disponía a reavivar el fogón para comenzar a cocer las deliciosas tortillas.
Momentos después Juanita se encontraba dando cuenta de un rico desayuno a base de huevos, queso fresco, frijolitos y su rico vaso de leche, poco después bien alimentada y llena de una gran alegría que inundaba su pecho salio al patio, donde el abuelo lo preparaba todo, la yunta, la carreta y todo cuanto es necesario para la cosecha del maíz y del frijol, camino a la milpa la niña gozaba del paisaje del campo, los arboles, las aves. De vez en cuando un jinete en su caballo los saludaba al pasar, se sentía feliz de ayudar a su abuelo en la cosecha.
Disfrutaba mucho de los quehaceres del campo, sacaba las semillas de las calabazas, desgranaba el maíz en la olotera, ese trabajo le gustaba mucho.
La milpa rebozaba de mazorcas color dorado, las vainas del frijol crujían al tocarlas y grandes y verdes sandías se distinguían aquí y allá.
Al mediodía el abuelo prendió fuego para calentar la comida que devoraron con gran apetito, después ella comió un rico y jugoso trozo de roja sandía.
Le gustaba tanto la vida del campo, le precia que todo alrededor era un canto a la vida, el canto de las aves, el ruido del viento, la platica de los mayores con su abuelo, que giraba casi siempre sobre tiempos dificiles, si el año seria lluvioso o no, sobre viajes en tren, amigos que partieron y tantas otras cosas, todo eso era música para ella. Paso el día llena de entusiasmo y al caer la tarde se dispusieron a regresar, camino a la casa empezaba a oscurecer, al llegar la abuela los esperaba para la cena envuelta en su rebozo para tapar el frió que se empezaba a sentir, siempre frente al fogón y cocinando un rico atole endulzado con piloncillo para la cena, el día de mañana el abuelo proseguiría a almacenar la cosecha en la troje.
Así eran los días que a Juanita le gustaba disfrutar con sus abuelos en el campo.
Al sentir esos gratos recuerdos se dibujo en Juanita '' Ahora ya una mujer '' una gran sonrisa de melancolía, y agradecimiento a la vida por esa etapa tan linda de su niñez, siempre tuvo predileccion por el pasado, sobre todo por esos días tan felices junto a sus abuelos, y suspirando guardo todos esos recuerdos en lo mas profundo de su ser, ya que para ella eran como tesoros invaluables!


2 comentarios:

  1. Betty:

    Me senti identificada con Juanita.El campo, me trae hermosos recuerdos de mi niñez; es por esto que estar en contacto con la naturaleza es para mi una prioridad.

    Gracias, amiga, por tus visitas y lindas palabras.

    Con mucho agrado me gustaría compartir contigo el Premio Primavera porque tu blog es un jardín de letras.
    Te espero en mi rinconcito, niña!.

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  2. A mi también me generaste una gran sonrisa por los recuerdos de mi infancia en el campo, siempre doy Gracias por eso, creo que es una gran base para mi vida, comparto el sentimiento de Juanita.
    Te dejo un gran abrazo.

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