
Adela miraba todo a su alrededor, Era el alma del pueblo la que contagiaba tal melancolía? O tal vez eran sus ansias, su mente que vislumbraba otros cielos, otras calles, otras gentes, otras maneras de vivir.
El imaginar otros mundos, la llenaba de ilusiones pero ese pueblo desolado y apático, la llenaba de un sentimiento de desamparo que le iba encogiendo poco a poco el corazón.
No ella rompería un día las cadenas que invisibles la ataban a ses lugar, seria libre, conocería otras gentes, otros lugares, donde se manifestara la vida, el movimiento la esencia de lo que era ella misma y entonces empezaría a vivir.
Si, un día con sus maletas cargadas de sue;os e ilusiones, alzando su mano en se;al de despedida y sin mirar atrás...tomaría su camino.