Adela era muy guapa y admirada por todos. Pero lo que ella quería era irse del pueblo, porque deseaba conocer el mundo, cambiar de vida, progresar, salir de ahí donde le parecía que todo echaba raíces y el tiempo se detenía. Ella tenia otros propósitos en la vida y seguir ahí le asfixiaba, ese silencio le llenaba de tedio y aburrimiento al grado de da;arle la razón, no, esto no era para ella de carácter festivo y alegre, amante de los retos y dispuesta a vencerlos para lograr un día hacer realidad todos sus sue;os. Había nacido y crecido en ese pueblo de calles tristes y cenizas, de gente con caras largas, donde nada parecía importar, era como si la tristeza hubiera escogido aquel lugar como morada.Adela miraba todo a su alrededor, Era el alma del pueblo la que contagiaba tal melancolía? O tal vez eran sus ansias, su mente que vislumbraba otros cielos, otras calles, otras gentes, otras maneras de vivir.
El imaginar otros mundos, la llenaba de ilusiones pero ese pueblo desolado y apático, la llenaba de un sentimiento de desamparo que le iba encogiendo poco a poco el corazón.
No ella rompería un día las cadenas que invisibles la ataban a ses lugar, seria libre, conocería otras gentes, otros lugares, donde se manifestara la vida, el movimiento la esencia de lo que era ella misma y entonces empezaría a vivir.
Si, un día con sus maletas cargadas de sue;os e ilusiones, alzando su mano en se;al de despedida y sin mirar atrás...tomaría su camino.



