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miércoles, 9 de octubre de 2013

LUCES Y SOMBRAS


No, no fue el viento frío el que le descompuso la memoria, las heladas ausencias calan más.
Y las horas pesadas y densas llegaban con la noche, cargadas de presagios y de esos miedos negros y profundos que paralizan y devoran las entrañas.
Tras la ventana observa, de terciopelo oscuro, impenetrable, el majestuoso manto que lo cubre todo, pavorosa negrura que aniquila hasta la luz de sus recuerdos.
Rara vez un débil rayo de luz cruza el túnel solitario de su mente, es entonces que en un breve destello el brillo acude a su mirada y dibujan sus labios apenas una mueca simulando la sonrisa, para nuevamente quedar sumergida en el más profundo de los olvidos.
Hoy su mundo es así, de negros y grises insondables.
Pero hubo tiempos idos, abundantes de risas de colores, de bellas melodías, de días radiantes en que sus pies danzaban ebria de alegría hasta quedar exhausta y entonces se dejaba llevar por el sublime éxtasis del amor más puro y más profundo, pero...llegaron las ausencias, y cual filo de un cuchillo lo mataron todo, invadiendo cruelmente hasta lo más hondo de ella misma, barriendo implacables hasta el más pequeño asomo de lucidez en su memoria.
Se negó a seguir, se detuvo en el tiempo, incapaz de disfrutar sin él, cualquier momento de alegría, de luz, de esa felicidad que algunas veces la vida suele regalarnos en su continuo caminar.
Se refugió en un desconcertante y eterno silencio, en su mundo de ausencias y olvidos...en su mundo confuso y lejano.
Soledades profundas, rutas desconocidas, barrera impenetrable de oscuros horizontes, como fuertes tenazas le apretaban el alma.
Solo el dulce descanso de la muerte la salvaría de los negros abismos a donde se redujo.
Y llegaría...un día llegaría y se abrirían entonces los brazos que la esperan, quedaría atrás ese oscuro laberinto de miedos que deforman, que asfixian y que apagan la luz más grande, la que nos salva del pavoroso túnel de las almas muertas.
Veredas alfombradas de cálidos aromas, recibirían sus pasos y alcanzaría por fin los brazos anhelados, y envuelta en su calor encontraría la paz.






republicado 

domingo, 15 de septiembre de 2013

CONTRA VIENTO Y MAREA


Cuando la verdadera esencia se impone a los prejuicios no hay poder humano que obligue al ser a transitar caminos que no aporten plenitud a sus días.
Desde los tiempos remotos de su niñez se vislumbraba ya que su vida no sería una vida común, esa que todos, padres y maestros, amigos y hermanos, entorno y sociedad esperan que camines, y no fue fácil…no, todo lo contrario, hubo de todo para persuadir los firmes pasos que desde edad temprana caminaban en un sentido en el que no a todos agradaban.
Vientos huracanados la arrastraban con fuerza hacia el abismo negro en el que irremediablemente caerían sus sueños para ir a morir en el fondo, sin haber logrado ver siquiera un atisbo de vida.
Cuantas veces oyó el sermón aquel…”Haz algo de provecho, de las letras no se vive…los poetas 
mueren de hambre.” La familia de quién se espera por lógica el apoyo, tristemente le dio siempre la espalda, o simplemente no comprendían el mundo aquel en el que ella encontraba verdadero sentido a sus días, pero lo más triste del caso es que ni siquiera había el interés por tratar de comprender lo que había en el interior de su alma, esa sensibilidad que a veces por ser tan intensa y delicada suele doler tanto cual delgado y fino filo de un cuchillo, esa manera de ver la vida, de sentir personas, acontecimientos, alrededores, naturaleza, sucesos..etc, etc, etc  y que con cierta impotencia miraba que para los que le rodeaban pasaban desapercibidos, es una situación que día tras día aísla, duele y aísla, y le iba dejando sola en el rincón más lejano, triste castigo de una sociedad, de un entorno en el que por no entender los sentimientos de los demás les es más fácil ignorar a la persona, poniendo una alta pared de indiferencia y frialdad, una incomprensión que le cerraba el camino de una manera abrupta y que aplastaba con singular crueldad a la mujer soñadora, tierna, dulce y buena que principiaba apenas su sendero.
La “loquita” de la familia, eso era para ellos, en diferentes palabras, con indirectas y a veces también con hechos se lo hicieron sentir de mil maneras, tiempos dolorosos que aún de vez en cuando suelen traer al presente con cierta virulencia como si se debiera pedir perdón por vivir a plenitud y por hacer felizmente lo que que nos llena el alma.
Más la vida sigue, nada es estático, todo cambia, la brisa de la libertad acaricia suavemente los sentidos de un presente que le deja entrever con sutileza un nuevo sendero, que aunque reconoce que no es fácil,  le provee de lo necesario para luchar, para lograr vaciase por completo letra tras letra en una metamorfosis tan indispensable como liberadora.
Llegaron los hijos, pasaron los días y crecieron, y con ellos la fuerza,  el ímpetu que a toda mujer alguna vez le es necesario en el camino, ellos son el soporte, los pilares de una existencia que no le fue liviana, y que de no ser por su constancia aguerrida, por su fortaleza de mujer… sueños y proyectos hubieran ido a deshacerse en la nada por las continuas piedras de incomprensión que tuvo que sortear a cada paso. A los hijos, a ellos y por ellos, hoy se arma de coraje por la vida y sus sueños, hoy tiene la certeza de que cada situación tiene un porque, y de que todo lo vivido no fue en vano, hoy levanta su vuelo en cada letra, segura de que siempre es tiempo de empezar de nuevo y de que el ocaso le llegara solo cuando ella lo permita,  las alas que sus hijos con tanto amor y firmeza han colocado en su espalda le dan el impulso que la llevará hasta confines inimaginables, donde volcará en palabras, en letras y versos su esencia de mujer completa y libre.
                                                                                         Betty Mtz Compeán
                                                       (La pintura es de: Lucía Sarto)
                                                                                         




domingo, 11 de agosto de 2013

AL ALBA










Fresca como el rocío despierta la mañana, la noche fue mecida por el sereno arrullo de la lluvia y en cuanto el alba asomo clara y diáfana quedo de manifiesto ante nuestra incrédula mirada la sublime belleza con que Dios nos obsequia la grandiosa verdad de su existencia.
Delicadas y transparentes gotitas de rocío hacen temblar las hojas de los arboles que en un canto de vida agradecen contentos que su sed fue mitigada, hay una fiesta de verdor y melodías en el jardín, las flores nos ofrecen contentas la maravillosa delicia de sus colores y el fino y delicado encanto de su aroma, mientras las aves deleitan el oído con su hermoso concierto, los limoneros repletos de brotes, tiernos y brillantes, saludan la mañana, el alma se regocija atónita, absorta y en plena comunión con la naturaleza, el latido del corazón adquiere entonces un nuevo ritmo, fluido y lento en un estado de completa relajación.

Con esta poderosa carga de buena vibra comienza mi día y me pregunto...¿ Para que tanto medicamento anti-depresivo? si la madre naturaleza nos provee de todo lo necesario para nuestro bienestar.
Me gusta la lluvia, llega como un anhelo largamente acariciado, después de semanas de intenso calor, de largo tiempo de sequía, en que la agrietada tierra clamaba por el bendito líquido, y así sigue su curso el milagro de la vida.

domingo, 31 de marzo de 2013

TODO PASA


                                                           












No, esos miedos que ahogan el alma no son de Dios, siempre  aprisionada por esa sensación  que aniquila, que minimiza, que oprime el corazón con una fuerza que avasalla, que va dejando hecha cachitos la voluntad más grande.  Lejos quedo el recuerdo de las horas felices, de los días en que el sol alegraba las horas con sus rayos de vida, en que se respiraba el aire fresco y la paz era reina y señora todavía. Y hacía un esfuerzo grande, claro que lo hacía…por sacudir sus miedos, por liberar sus dichas reprimidas, por emprender el vuelo hasta encontrar  el horizonte aquel,  en que quedaron muertas sus dulces lozanías, las mañanas serenas, las noches estrelladas, las tibias tardes de arrullo y armonía.
Después, después  vino un gran giro en el incomprensible camino de la vida,  y la arrastro muy lejos el vendaval del tiempo, hacia rutas que el polvo de los vientos  desdibujaba,  borrando los  colores y pintando de gris el entorno en que ahora viviría.
Pero surgió ese día, una clara mañana en que el sol alumbraba más intenso que nunca, que radiante y alegre cobijaba, y a raudales su luz nos compartía, rodeada de esperanzas y de sueños que aquél lugar tranquilo le brindara, así surgió ese día, uno de aquellos rayos  que de aquel ventanal se desprendían dio de lleno en el alma y hoy comprende que todo tiene un sentido en esta vía, que nos da, que nos quita, que si hoy lloramos, mañana sanarán nuestras heridas, que todo pasa, hasta lo más amargo se borrará en el tiempo, que solo queda aquello a lo que nosotros mismos, le demos importancia en nuestras vidas.



martes, 12 de febrero de 2013

LA HUERTA


Aspiro el aroma del café, que caliente y humeante reaviva mis sentidos, con la taza entre mis manos observo el inicio del día a través de mi ventana,  el sol nace apenas en el horizonte,  claro, fuerte, espléndido, anunciando un buen día pletórico de luz.
Me gustan los días soleados, necesito la luz y la calidez del sol, me llenan de energía, de vida. Me dispongo a vivir a plenitud cada minuto.  Me parece un buen momento para visitar a mis padres,  y mi pueblito querido, aspirar sus aires y encontrarme con mis raíces  esas  que llevo arraigadas en el alma y que son parte de la mujer que soy, una mujer  que a pesar de las caídas  sabe levantarse cada vez con mas fuerza  sin importar la herida, cada cicatriz es un orgullo puesto que cada una representa una lección aprendida y por ende me ha dado una gran dosis de sabiduría que sin duda aplico a cada paso que doy,  a estas alturas de mi vida puedo decir que el paso es mas firme,  mas fuerte, mas seguro, pero  siempre cauteloso.
Sin pensarlo mas tomo mi bolsa y emprendo la salida, a una media hora de camino se empieza a divisar El Tepozán, mi lugar de origen, un rinconcito escondido entre dos cerros y que en esta temporada empieza a reverdecer  esperando la primavera, desde el coche observo a lo lejos sus casas, sus chimeneas humeantes,  sus hermosos patios adornados por infinidad de plantas y flores de diversas clases y colores, es una característica de mi gente,  a las amas de casa les gusta su casa limpia, ordenada y en sus patios las plantas y las flores le cantan a la vida.  Mi pueblo aunque chico es un pueblo de gente  buena, que le gusta el progreso y que hace lo posible por salir adelante y dar lo mejor a sus familias.
  Calles adentro mi corazón empieza a latir con más fuerza,  veo esa casita que visito a menudo y que es como un refugio para el alma cuando se encuentra cansada, fuente inagotable de paz.   Mis padres me salen al encuentro con los brazos abiertos y la alegría dibujada en sus rostros, solos y ya grandes de edad es un gusto enorme cuando alguno de sus hijos recuerda el nido donde crecimos.  Después del almuerzo, es inevitable, mis pasos se dirigen a mi lugar preferido, la huerta, es una huerta que mi padre ha mantenido aun con sus menguadas fuerzas,  higos, limoneros, aguacates, naranjas, etc.  hacen de la vista una fiesta de verdor  y relax.  Me gusta caminar bajo las  sombras que protectoras  se  yerguen en días cálidos como este,  fijo mis ojos en el horizonte, el sol en todo su apogeo, la melodía del viento llega a mis oídos y  acaricia mi rostro con suave frescura, me siento bajo la sombra  del árbol mas verde y frondoso y el tiempo retrocede sin remedio ,  y  vuelvo a los juegos de mi niñez, a  los días en que todo era fácil y mi vida transcurría mágicamente, esos años de antaño en que mis ojos miraban el mundo de un modo muy diferente, esa niña tímida,  pero feliz, que  le gustaba el silencio,  las flores, las noches estrelladas y la naturaleza.  Esa niña que vive dentro, muy dentro de mí  toma  figura bajo el resplandeciente sol  y camina despacio lentamente hacia mí,  abro mis brazos y nos fundimos en un fuerte abrazo… vuelvo a ser yo.  De vez en cuando,  sobre todo cuando los problemas me asfixian y no encuentro salida, cuando la melancolía por esa época tan linda de mi vida me llega al alma, corro a su encuentro, y que mejor lugar que este,  donde ha quedado una gran parte de mi  y que guarda impregnada  entre sus ramas, entre sus aires, entre sus flores,  la fuerza y el equilibrio que alimenta el espíritu inquebrantable de la mujer que hoy soy.
Con un gran suspiro vuelvo a al presente,  aspiro hondo y fuerte grandes bocanadas de vida,  me levanto, y ya sin miedos y con mas fortaleza que nunca, sigo andando mi camino.

jueves, 23 de agosto de 2012

REMANSO

Con paso lento y reflexivo, admirando el paisaje que se abría lleno de vida ante sus ojos, llega hasta aquel lugar, era mediodía, el sol brillaba en todo su esplendor, los arboles reflejaban grandes y frondosas sombras que generosas brindaban un fresco refugio al paseante.
Se sentó en una roca bajo la sombra de aquel gran árbol, que por ese tiempo se encontraba lleno de fruto, vainas de color verde y otras ya medio maduras de un color entre verde y rojo adornaban sus ramas, el estanque que tenia frente a ella reflejaba su sombra en el agua clara y serena que como fiel espejo retrataba todo a su alrededor.
Lanzo un profundo suspiro, llena de embeleso se dispuso a disfrutar de la belleza que aquel lugar le ofreciera a sus ojos, aspiro hondo llenando de vida sus pulmones, y por un largo rato contemplo al jilguero que alegre elevaba su canto mientras otras aves se le unían, y a un solo coro le brindaban una hermosa sinfonía.

sábado, 11 de agosto de 2012

UN GRITO SILENCIOSO

Era un amanecer cálido, lleno de luz, de una luz  limpia y diáfana como pocas había visto en su vida, abrió las cortinas con una gran alegría, llena de animo, un animo que en los últimos años había decaído por el suelo, pero hoy, hoy era distinto, se le veía contenta con unos bríos que espantaban hasta el desanimo mas profundo.
Con paso firme se dirigió a la cocina, busco su taza preferida y se preparo un café...negro y cargado, tenia la sensación de que ese día seria inolvidable para ella, la poca familia que le quedaba ya, su hijo y sus dos nietos recién recordaron que ella existía.
Marcela era una mujer bajita rebasando los 70, su pelo color plata recogido con elegancia sobre su nuca, y con mucho aun por dar a los demás, por desgracia el destino la tenia reducida a esa inclemente soledad, que hacia sus días grises y melancólicos y el correr del tiempo largo y despiadado en esa casa fría y silenciosa, que se había convertido en una isla solitaria desde que cada uno tomo su camino, sin recordar que quedo ahí esperando por un poco de calor y compañía.
Dejando sus cavilaciones a un lado, enfilo sus pasos al fresco corredor donde se dejaban ver una maceta tras otra, geranios, hortensias, tulipanes y variadas rosas alegraban la vista, el cuidado de sus plantas y sus flores era una de las actividades que la habían mantenido viva y quería que estas lucieran verdes y sus flores coloridas y fragantes.
Saco el ´polvo, cambio manteles, se dispuso a usar ese día sus mejores galas. A medio día, cuando el sol se yergue abrazador sobre la casa se dispone a cocinar los mas deliciosos manjares para obsequiar a sus visitas.
La vida canta a su alrededor, puertas y ventanas abiertas a la luz del sol, para que entre el silbido del viento y se lleve con su fuerza las horas de lágrimas y silencios, que el canto de las aves que a pleno día lanzan su sinfonía de voces matizadas y melodiosas, entren y se queden en las paredes como un eco edificante que le fortalezca el alma.
Su corazón danzaba en latidos desbordados de una gran felicidad. Cuando hubo terminado de disponerlo todo, lanzo un ultimo vistazo, todo muy bien, la casa limpia y ordenada bañada en luz, la comida lista, el mejor mantel sobre la meza y los cubiertos dispuestos para ser usados.
Salio a la fresca terracita desde donde se divisaba claramente la puerta de entrada, se sentó en su mecedora y llena de jubilo espero.
Débiles y serenos se despiden los últimos rayos de luz, el día muere inevitablemente. Marcela abre lentamente sus ojos, trata de abarcar con su mirada todo en derredor, una lágrima tibia y resignada resbala por su rostro al darse cuenta de su realidad...fue solo un sueño, lindo maravilloso...pero sueño al fin. Sintiendo todo el peso del mundo en sus espaladas arrastra sus pasos despacio, muy despacio y su lánguida figura se pierde en el interior de esa casa, cuya puerta se cierra una vez mas, cual si fuera la losa de una tumba.

lunes, 23 de abril de 2012

ELLA

Desde pequeña lo supo, lo suyo era crear, dar vida, desde una delicada flor de papel que moldeada por sus manos iba tomando la mas sutil belleza, hasta los versos mas sublimes que letra a letra creaban la mas hermosa poesía.
Recordaba muy bien  cuando niña las palabras que aquel profesor le dijera un día, '' si así como dedicas tiempo a la lectura y a la escritura, le dedicaras a las matemáticas, no andarías tan mal en esa materia '' eso es algo para lo que nunca tuvo cabeza.
No importa, ella era feliz trazando palabras.
De una gran sensibilidad, veía la vida de manera tan distinta a los demás, no entendía la indiferencia de los que la rodeaban hacia ciertos aspectos de la vida, viviendo en un entorno en el que nunca se le tomaron en cuenta sus sentires, poco a poco la fueron condenando al aislamiento, y cuando intentaba expresar lo que llevaba dentro hablándoles del porque de sus sentimientos, simplemente era ignorada cruelmente, para la familia su manera de ser eran solo rarezas.
Incluso hay algo que ella nunca podrá olvidar; cierto día en que quiso compartir con su hermana su amor por la poesía, esta solo le contesto con palabras mas palabras menos, de esta manera '' no entiendo, eso...que te deja? no pierdas tu tiempo en algo que no te deja nada, dedicate a lo que te pueda aportar buen dinero...un buen provecho económico. ''
Hay personas que nunca se detienen a pensar el daño que pueden causar con sus palabras, y ese día, su hermana le abrió una herida, la cual tal vez cicatrizo, pero nunca sera olvidada.
Es difícil entender ciertas reacciones de los que nos rodean.
Desde entonces, prefiere apartarse, guardar para si el torrente de ideas, de luz y sentimientos que alberga su interior y en vez de buscar oídos que la escuchen, toma su pluma, su gran compañera de momentos tanto dulces como amargos, y danza, danza en el papel, dibujando palabras, palabras cortas, y no tan cortas, palabras duras y otras muy suaves, y una tras otra van formando un cuento, un relato, un poema, plasmando ese raudal de sentimientos que amenazan con reventar el alma si no son sacados a la luz.
Hoy tiene bien asimilado que hay de todo en la viña del señor, y que no puedes forzar ni el cariño, ni la comprencion, que si lo suyo es el amor por las letras, es inútil hacerlo a un lado, solo por el hecho de acumular dinero, tal vez ella nunca sera rica, pero bendice el gran don que Dios le otorgo, pues viviéndolo intensamente y dándolo a los demás, a quien sepa apreciarlo y valorarlo, ella se siente plena, con una plenitud que no cabe en su pecho de satisfacción, hoy solo puede decir,  gracias Dios mio por hacerme tal cual soy.

domingo, 26 de febrero de 2012

LUCES Y SOMBRAS

No, no fue el viento frío el que le descompuso la memoria, las heladas ausencias calan mas.




Y las horas pesadas y densas llegaban con la noche, cargadas de presagios y de esos miedos negros y profundos que paralizan y devoran las entra;as.




Tras la ventana observa, de terciopelo oscuro, impenetrable, el majestuoso manto que lo cubre todo, pavorosa negrura que aniquila hasta la luz de sus recuerdos.




Rara vez un débil rayo de luz cruza el túnel solitario de su mente, es entonces que en un breve destello el brillo acude a su mirada y dibujan sus labios apenas una mueca simulando la sonrisa, para nuevamente quedar sumergida en el mas profundo de los olvidos.




Hoy su mundo es así, de negros y grises insondables.




Pero hubo tiempos idos, abundantes de risas de colores, de bellas melodías, de días radiantes en que sus pies danzaban ebria de alegría hasta quedar exhausta y entonces se dejaba llevar por el sublime éxtasis del amor mas puro y mas profundo, pero...llegaron las ausencias, y cual filo de un cuchillo lo mataron todo, invadiendo cruelmente hasta lo mas hondo de ella misma, barriendo implacables hasta el mas peque;o asomo de lucidez en su memoria.




Se negó a seguir, se detuvo en el tiempo, incapaz de disfrutar sin el, cualquier momento de alegría, de luz, de esa felicidad que algunas veces la vida suele regalarnos en su continuo caminar.




Se refugio en un desconcertante y eterno silencio, en su mundo de ausencias y olvidos...en su mundo confuso y lejano.




Soledades profundas, rutas desconocidas, barrera impenetrable de oscuros horizontes, como fuertes tenazas le apretaban el alma.




Solo el dulce descanso de la muerte la salvaría de los negros abismos a donde se redujo.




Y llegaría...un día llegaría y se abrirían entonces los brazos que la esperan, quedaría atrás ese oscuro laberinto de miedos que deforman, que asfixian y que apagan la luz mas grande, la que nos salva del pavoroso túnel de las almas muertas.




Veredas alfombradas de cálidos aromas, recibirían sus pasos y alcanzaría por fin los brazos anhelados, y envuelta en su calor encontraría la paz.

jueves, 10 de noviembre de 2011

MOMENTOS.

Las copas de los arboles amanecen este día llenas de gotitas claras y transparentes, como brillante escarcha, afuera el viento frió mece las hojas con una suave brisa.
Se anuncia intenso y crudo el inminente invierno.
Yo me refugio en mi pluma, que se desliza determinada y velozmente dejando entre puntos, comas y palabras, mis ideas, mis impulsos y sentires.
Es un día gris, intensa mente frio, con un viento incesante que cala hasta los huesos. Uno de los varios gatos que habitan en esta casa busca algo de calor al lado mio, mi café se enfría, mientras mi pluma danza, haciendo círculos y lineas, formando letra por letra las palabras que como mariposas de colores revolotean en mi cabeza y no paran de volar hasta que las plasmo en el papel.
Los días fríos y nublados como hoy, con una menuda pero fría llovizna, un cielo cerrado y  una densa niebla tienen la particularidad de llenarme el corazón de una extraña melancolía, y mis pies vuelven a caminar  por viejos caminos, mis alas cruzan espacios que aunque amplios y cálidos deberían quedar en el pasado, y mi mente corre tras recuerdos que algunas veces tienen la virtud de abrazar cálidamente el alma y otras hacen que se me encoja el corazón hasta quedar chiquitito, chiquitito, de sentimiento y dolor.
Son momentos que uno a uno van construyendo días, meses y años. Espacios que ensartados uno tras otro como las cuentas de un rosario, forman algo tan increíble y perfecta mente diseñado que se llama vida.
He tenido a mi lado cariño, sonrisas, amor y cuidados que Dios en su infinito dar, a puesto en mi camino en forma de seres humanos, que cual valiosas perlas han adornado mi sendero, lo cual valoro grandemente. Pero  también me he topado con alguna que otra piedra que al hacerla a un lado, a lastimado no solo mis pies, también el alma, espinas que solo herían y afectaban el tranquilo caminar de mi existencia, hay episodios en cualquier ser humano que por nuestro propio bien deben quedar sepultados, sin oportunidad de volver jamas, aunque algunos días como este, la mente nos traiciona y los saca de su sepulcro en forma de recuerdos.
Un toc, toc, en la puerta me vuelve a la realidad, a la iluminada y acogedora calidez de mi habitación, el gato me observa con sus redondos ojos e indiferente mirada, recuerdo mi tasa de café, que sigue llena del aromatizante e intacto liquido, que ahora luce igual que el exterior...oscuro y frío.

sábado, 9 de julio de 2011

TIEMPOS


La lluvia se desliza en la ventana, transparentes y nitidas gotitas de cristal bajan una tras otra.
Afuera lo dulce y repetitivo de su melodia al caer incesante sobre las rosas, los tulipanes, hortencias y  geranios, invita al descanso y a la reflexion.
Y embelesada con la mirada fija al exterior atraves del cristal, piensa en los caminos de su vida, en que no ha sido ni mejor ni peor que la de los demas.
En la plenitud de los 40 y tantos a llegado a la conclusion de que es en esta etapa de la existencia en que se descubre el verdadero sentido de ser.
Que es en este tiempo, con la madurez y la calma que dan los años, cuando vemos claramente, bella y transparente, la luz de la verdad.
Es en este alto del camino, que al fin podemos ver el verdadero sentido de existir, de dejar atras resentimientos, odios y rencores.
Es en esos hermosos y plenos 40 y tantos que empezamos verdaderamente a valorar y disfrutar de todo lo que Dios en su infinito amor nos regala siempre.