Hay personas que se vuelven vitales
en nuestro caminar, son como ángeles sin los cuales
no seriamos quienes somos y que están ahí siempre
en los momentos mas oportunos.
Que aparecen siempre que se les necesita
como por arte de magia.
AMOR Y VIDA
En el sopor de las
cuatro de la tarde,
de un día claro y
soleado de verano,
como yedra de flores coloridas
tus manos se enlazaron a las
mías,
y
a partir de ese entonces
es que has sido la sombra
en que refugio el
cansancio de mis pasos,
mis horas de desdicha,
mis noches de infortunio,
mi llanto y mi alegría.
La fuerza que
detiene mi peso cuando caigo,
la luz que en el camino es mi faro y mi guía,
haces de la tormenta,
la senda más tranquila,
sostén en mis flaquezas,
por ti vale la pena el trayecto de mi vida.






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